Resumen
Permitir que los niños participen en actividades de interacción encarnada apoyadas por la tecnología puede mejorar el aprendizaje y el juego. Este trabajo aprovecha las capacidades de los entornos multisensoriales (MSE) para abordar la pregunta de investigación subyacente: ¿cuáles son los beneficios, los desafíos y las contrapartidas entre las distintas modalidades de interacción en el contexto de los MSE educativos para niños? Para responderla, diseñamos y desplegamos MOVES, un habilitador de MSE que va más allá de las tecnologías «fijas» anteriores y ofrece diferentes modalidades de interacción. Realizamos un estudio de campo in situ con 175 niños de 6 a 10 años, que utilizaron MOVES y las cinco modalidades de interacción. Recogimos las experiencias de los niños (percepciones y uso real) mediante registros de acciones, datos de distintos sensores (por ejemplo, datos fisiológicos de pulseras, datos esqueléticos de sensores de movimiento) y autoinformes basados en imágenes. Los resultados muestran las diferencias entre las distintas modalidades de interacción y aportan consideraciones de diseño orientadas a facilitar las experiencias de aprendizaje de los niños en un MSE.