La realidad virtual (RV) y la realidad aumentada (RA) son tecnologías fascinantes que han ganado terreno en el ámbito educativo y terapéutico. Sin embargo, cuando se trata de experiencias de aprendizaje inclusivas y de promover el desarrollo de competencias en el mundo real, es importante reconocer las limitaciones de estas tecnologías frente a los entornos inmersivos multisensoriales.
Una guía sobre la seguridad de la RV, publicada por Digital Parenting, destaca algunas preocupaciones importantes sobre la idoneidad de la RV para los niños más pequeños. Según la guía, los visores de RV no suelen recomendarse para niños menores de 12-13 años, debido a los riesgos de fatiga visual, dolor de cuello y cinetosis. Estos problemas se deben a que los dispositivos de RV no están diseñados para usuarios más jóvenes, lo que puede provocar molestias físicas durante su uso. Además, faltan investigaciones a largo plazo sobre los efectos del uso prolongado de la RV en los niños, motivo por el cual muchos fabricantes recomiendan límites de edad para los visores de RV.
Otra preocupación importante es el aislamiento social que puede generar la RV. Al sumergir a los usuarios en un mundo virtual, la RV puede separarlos físicamente de sus compañeros y de su entorno, limitando las oportunidades de interacción social. Esto puede resultar especialmente problemático en contextos educativos, donde el aprendizaje colaborativo y la implicación social son fundamentales para el desarrollo de habilidades sociales. Por el contrario, los entornos inmersivos multisensoriales permiten a los alumnos interactuar físicamente entre sí, favoreciendo experiencias de aprendizaje basadas en la cooperación.
Desde el punto de vista de la seguridad y la privacidad, los visores de RV suelen requerir conexión a Internet, lo que puede exponer a los niños al riesgo de interactuar con desconocidos o de ver comprometida su privacidad, ya que muchos juegos y experiencias de RV incluyen funciones de chat e interacción con otros usuarios. Como con cualquier tecnología digital, es fundamental configurar controles parentales y supervisar atentamente la experiencia de los niños, pero estas funciones no siempre están completas en todos los dispositivos.
Los entornos inmersivos multisensoriales, como los desarrollados por SENSEi, ofrecen una alternativa más inclusiva y accesible. Estos entornos estimulan a los alumnos con estímulos multisensoriales (luces, sonidos y retroalimentación táctil) sin necesidad de visores voluminosos o incómodos. La investigación ha demostrado que estas experiencias multisensoriales mejoran la implicación cognitiva y proporcionan un entorno de aprendizaje más natural y holístico. Además, estos entornos no aíslan a los niños, sino que fomentan el movimiento, la interacción y la colaboración con sus compañeros, en línea con la idea de que la tecnología debe servir como herramienta para desarrollar competencias en el mundo real, en lugar de convertirse en un fin en sí misma.

Por último, la seguridad física es otra preocupación asociada a la RV, ya que los niños pueden tropezar o hacerse daño mientras se mueven en un entorno virtual. Los entornos inmersivos reducen este riesgo al crear espacios reales en los que el movimiento es seguro y estructurado. Además, no existe riesgo de cinetosis ni de los efectos desorientadores del movimiento simulado que muchos usuarios experimentan con la RV.
En conclusión, aunque la RV y la RA ofrezcan oportunidades únicas en la educación y la terapia, los entornos inmersivos multisensoriales representan una opción más accesible y socialmente inclusiva para muchos alumnos. Ofrecen interacciones en el mundo real, fundamentales para desarrollar habilidades sociales, cognitivas y motoras, sin las preocupaciones físicas o de privacidad que a menudo acompañan a la RV.
Plataformas como SENSEi buscan crear entornos que preparen a los alumnos para el mundo real, ofreciendo un equilibrio entre tecnología e interacción humana.