Resumen
Presentamos un estudio observacional de nueve meses con docentes y alumnos con autismo en un entorno de aula. Exploramos el impacto de las actividades basadas en el movimiento en la conducta de los estudiantes. En particular, examinamos cómo la actividad lúdica del juego influyó en la implicación de los alumnos, en sus conductas sociales dirigidas a los compañeros y en sus habilidades motoras. Documentamos la eficacia de un juego colaborativo para favorecer el inicio de actividades sociales entre compañeros y para suscitar movimientos corporales nuevos que no se observaban en los alumnos fuera del juego. Identificamos además el impacto positivo del juego en la implicación general del aula. Ello incluye un «efecto audiencia», por el que los compañeros que no juegan dirigen iniciativas a quienes juegan y viceversa, y un efecto positivo de «desbordamiento» de la actividad sobre la conducta social de los alumnos fuera del juego. Identificamos consideraciones clave para el diseño y el despliegue de actividades basadas en el movimiento para niños con autismo en el aula.