La enseñanza multisensorial es una forma de enseñar que presenta el mismo contenido a través de varios canales sensoriales al mismo tiempo: vista, oído, tacto, movimiento y, cuando tiene sentido, olfato. La idea es sencilla: si un concepto llega por varios caminos coherentes entre sí, cada alumno tiene más ocasiones de captarlo, recordarlo y usarlo.
No es una moda ni una propuesta reservada al alumnado con necesidades educativas especiales. Es un principio de diseño que sirve para toda la clase, desde la escuela infantil hasta la secundaria, respaldado por la neurociencia, la pedagogía y más de diez años de investigación sobre espacios inmersivos. En esta guía encontrará la definición, las evidencias, ejemplos por etapa educativa y qué cambia, en concreto, para el alumnado y los docentes.
Enseñanza multisensorial: ¿qué es en pocas palabras?
Pensemos en una clase sobre las letras del alfabeto. En una versión tradicional, el niño mira la letra en la pizarra y escucha al docente. En una versión multisensorial, la misma letra se ve en grande en la pared, se escucha su sonido, se traza con el dedo sobre una superficie rugosa y se forma con el cuerpo junto con los compañeros.
Tres elementos caracterizan una actividad realmente multisensorial:
- Coherencia: los distintos estímulos cuentan lo mismo. Un sonido que no tiene que ver con la imagen distrae, no ayuda.
- Acción: el alumno no solo recibe estímulos, sino que hace algo (toca, se desplaza, elige, responde).
- Dosificación: los estímulos se ajustan en intensidad y número, según la edad y el perfil de la clase.
¿Por qué funciona? Lo que dice la investigación
La neurociencia cognitiva indica que el cerebro se ha desarrollado para aprender en entornos ricos en estímulos combinados. En una revisión muy citada publicada en Trends in Cognitive Sciences, Ladan Shams y Aaron Seitz sostienen que los protocolos de entrenamiento basados en un solo sentido podrían no ser óptimos, mientras que los multisensoriales se acercan más a las situaciones naturales y resultan más eficaces para el aprendizaje (Shams y Seitz, Trends in Cognitive Sciences).
Una segunda línea es la de la embodied cognition, o cognición corporeizada: el pensamiento y el cuerpo no están separados, y el movimiento puede apoyar la comprensión de conceptos incluso abstractos. Sobre esta base, el grupo de investigación del que nace SENSEi estudió IMAGINE, un espacio inmersivo en el que los niños aprenden moviéndose dentro de los contenidos proyectados en pared y suelo. Un estudio controlado en un colegio de primaria, con 48 niños de entre 6 y 8 años, puso de relieve su potencial educativo, también en comparación con métodos tradicionales (Embodied Learning in Immersive Smart Spaces, CHI).
La tercera referencia es el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA, Universal Design for Learning). Las pautas del CAST, hoy en su versión 3.0, piden ofrecer múltiples formas de implicación, de representación y de acción y expresión (CAST, UDL Guidelines 3.0). La enseñanza multisensorial es una de las formas más concretas de ponerlas en práctica.
Estos estudios forman parte de una trayectoria más amplia: SENSEi nace de la investigación del Politecnico di Milano (Magic Room y Magika) y hoy continúa con SUPSI, NTNU y UC Berkeley, con más de 40 publicaciones científicas recogidas en la página Investigación.
¿Cuáles son los principios para diseñar una clase multisensorial?
Antes de elegir materiales o tecnologías, conviene fijar algunas reglas de diseño.
- Parta del objetivo, no de la herramienta. Pregúntese qué debe saber hacer el alumnado al final.
- Elija dos o tres canales, no todos. Más estímulos no significa más aprendizaje: lo que importa es que sean coherentes.
- Haga actuar al cuerpo. Tocar, desplazarse, señalar, saltar sobre una respuesta son gestos que fijan el concepto.
- Diseñe para la necesidad más compleja. Es el principio que llamamos inclusión a la inversa: si la actividad funciona para el alumno con más dificultades, funciona mejor para todos.
- Prevea un momento tranquilo. Después de la fase activa hace falta un tiempo de reelaboración con baja estimulación.
- Observe y documente. Anote quién participa, cómo y qué cambia a lo largo de las semanas.
Ejemplos de enseñanza multisensorial por etapa educativa
Escuela infantil y educación infantil
- Los colores de la fruta: en el suelo aparecen manzanas, plátanos y arándanos; los niños caminan sobre ellos y escuchan su nombre; después tocan y huelen la fruta de verdad.
- Grande y pequeño: un animal proyectado crece cuando los niños abren los brazos y se encoge cuando se agachan.
- La historia con luces: la luz de la sala cambia de color en cada momento del relato (amanecer, noche, tormenta), con sonidos coherentes.
Encontrará más ideas para los más pequeños en la guía de la sala inmersiva en la escuela infantil y en la página dedicada a la educación infantil.
Educación primaria
- Letras y sonidos: letras gigantes en la pared, sonido asociado, trazado con el dedo sobre letras rugosas.
- La recta numérica: una recta proyectada en el suelo; el alumnado se desplaza para resolver sumas y restas con los pasos.
- El ciclo del agua: lluvia, evaporación y nubes en las paredes, sonidos del entorno y algunas gotas pulverizadas para sentir la humedad.
- Geografía a pie: un mapa de Italia en el suelo; se pasa de una región a otra escuchando músicas y dialectos.
Encontrará propuestas por asignatura en el artículo sobre el aula multisensorial en primaria.
Educación secundaria
- Funciones y gráficas con el cuerpo: el alumnado mueve las manos a distintas alturas para construir una gráfica proyectada. Es el enfoque estudiado con UC Berkeley y NTNU en el proyecto sobre las matemáticas corporeizadas (British Journal of Educational Technology), que también se cuenta en el artículo sobre la inteligencia didáctica híbrida.
- Historia inmersiva: un foro romano proyectado en tres paredes, con sonidos de la ciudad; el alumnado se orienta y describe lo que ve.
- Lenguas extranjeras: un mercado o una estación reconstruidos en la pared, con diálogos que se completan moviéndose hacia los objetos correctos.
¿Qué forma de interactuar funciona mejor?
No hay una única respuesta. En un estudio de campo con 175 niños de entre 6 y 10 años, el grupo de investigación SENSEi comparó cinco formas de interactuar con un entorno multisensorial móvil: con los pies, con las manos, con tarjetas, con una varita y con la voz. El estudio describe ventajas y compromisos de cada una y sugiere elegir la interacción según el objetivo y el grupo (Interaction Modalities and Children’s Learning, IDC).
En la práctica: el movimiento con los pies es excelente para juegos de grupo y conceptos espaciales; el gesto de la mano, para elecciones precisas; las tarjetas y los objetos, para quienes necesitan algo concreto que sostener; la voz, para trabajar el lenguaje.
Enseñanza multisensorial e inclusión: ¿por qué ayuda al alumnado con necesidades educativas especiales?
El alumnado con trastornos del neurodesarrollo, discapacidad intelectual o dificultades del lenguaje suele tener problemas con una clase solo verbal. Ofrecer varios canales permite que cada uno encuentre una puerta de entrada. Al mismo tiempo, un entorno demasiado cargado puede cansar a quien tiene una sensibilidad sensorial diferente: por eso la dosificación y la posibilidad de ajustar los estímulos son tan importantes como la riqueza de la experiencia. Hablamos de ello en el artículo sobre las necesidades sensoriales de los niños.
¿Qué cambia en clase para el alumnado y los docentes?
Cuando la multisensorialidad se convierte en costumbre, cambian sobre todo tres cosas.
- Participan todos. Quien tiene dificultades con la palabra escrita puede responder con un paso, un gesto, una elección. La clase deja de tener espectadores.
- El docente observa más. Mientras la clase se mueve dentro del contenido, el docente ve quién ha entendido, quién duda y quién necesita otro camino.
- El trabajo se comparte. Las actividades se diseñan en equipo, se reutilizan y se adaptan: un patrimonio del colegio, no de una sola persona.
Es lo que cuentan los colegios que trabajan con SENSEi. En el IC Perlasca de Bareggio, los entornos inmersivos acompañan al alumnado desde educación infantil hasta secundaria, repensados junto con las docentes. En la Leonardo da Vinci de Cornaredo, los colegios de primaria usan más de 27 modelos de actividad para cada asignatura.
¿Qué hace falta para la enseñanza multisensorial?
Se puede empezar con materiales sencillos: objetos para tocar, música, imágenes y un espacio libre. Un entorno como la sala mágica SENSEi da un paso más: paredes y suelo se vuelven interactivos y responden a los movimientos de varios niños a la vez, sin sensores que llevar puestos, mientras las luces, los sonidos y los aromas siguen la actividad. El docente lo dirige todo desde una tableta y ajusta la intensidad en tiempo real. Con la plataforma Eureka, las actividades se crean partiendo del objetivo y se adaptan a la propia clase. Para ver cómo se usa en el colegio, visite la página Educación; para una colección de ideas listas, lea los 30 ejemplos de actividades multisensoriales.
¿Qué errores evitar?
- Añadir estímulos solo por el efecto «wow», sin relación con el objetivo.
- Mantener la intensidad alta durante toda la clase, sin momentos de calma.
- Dejar al alumnado como espectador: la multisensorialidad pasiva rinde menos que la activa.
- Olvidar la comprobación: también una actividad inmersiva debe tener un momento en el que se verifica qué se ha entendido.
Preguntas frecuentes
¿La enseñanza multisensorial y el método Montessori son lo mismo?
No, pero están cerca. Montessori dio mucho valor a la educación de los sentidos con materiales concretos. La enseñanza multisensorial es un principio más amplio, que puede aplicarse con materiales, movimiento y tecnologías.
¿Hace falta una sala dedicada?
No necesariamente. Muchas actividades se hacen en clase. Sin embargo, un aula inmersiva facilita combinar imágenes, luces y sonidos y ajustarlos con precisión, y SENSEi transforma una sala existente sin obras.
¿Sirve también en secundaria?
Sí. Con los alumnos mayores cambian los contenidos (gráficas, historia, lenguas, ciencias) y crece la parte de reflexión, pero el principio sigue siendo válido.
¿Hay riesgos?
El riesgo principal es la sobrecarga sensorial. Se evita dosificando los estímulos, observando las reacciones y dejando siempre una vía de salida tranquila.
¿Cómo se evalúa la eficacia?
Con las herramientas de siempre (observación, pruebas, rúbricas) más la atención a la participación. En una sala SENSEi el docente dispone además de informes sobre las interacciones, útiles para seguir los progresos.
¿Quiere ver cómo se diseña una clase multisensorial en una sala SENSEi? Reserve una demostración.
Fuentes
- Shams L., Seitz A. R. (2008). Benefits of multisensory learning. Trends in Cognitive Sciences
- CAST (2024). Universal Design for Learning Guidelines version 3.0
- Gelsomini M., Leonardi G., Garzotto F. (2020). Embodied Learning in Immersive Smart Spaces. CHI 2020
- Cosentino G., Gelsomini M., Sharma K., Giannakos M. (2023). Interaction Modalities and Children’s Learning in Multisensory Environments. IDC 2023
- Cosentino G. et al. (2024). Hybrid teaching intelligence: Lessons learned from an embodied mathematics learning experience. British Journal of Educational Technology