2026

Cómo montar un aula multisensorial: espacio, luz, seguridad

Come allestire un'aula multisensoriale: spazio, luce, sicurezza

Para montar un aula multisensorial se parte de la sala: debe poder oscurecerse, tener buena acústica, ser accesible y estar lo bastante despejada para permitir el movimiento. Después se añaden luz regulable, materiales blandos y táctiles, tecnología fijada de forma segura y normas de uso claras.

El objetivo no es llenar una sala, sino crear un lugar en el que niños y jóvenes se sientan seguros, participen y aprendan. Esta guía sigue el orden práctico de los trabajos: espacio, luz, sonido, suelo, instalaciones, zonas, seguridad y organización. Para las experiencias que ofrecer, sentido por sentido, lea qué poner en una sala multisensorial.

¿Qué sala elegir en la escuela?

No hace falta una sala especial. A menudo un aula existente, un laboratorio poco usado o una biblioteca se prestan bien. Importa más cómo es la sala que lo grande que sea.

Las preguntas que hay que hacerse son pocas:

  • Ubicación. ¿Está cerca de las aulas? Las directrices del Departamento de Educación inglés sobre edificios escolares inclusivos aconsejan situar los espacios de baja estimulación cerca de las aulas, para que se pueda llegar a ellos con pocas molestias.
  • Ruido exterior. ¿Está lejos del gimnasio, el comedor, el patio y la calle?
  • Ventanas. ¿Se pueden oscurecer de forma eficaz?
  • Paredes y techo. ¿Son lisos, claros y están en buen estado? Es necesario si se quieren usar proyecciones.
  • Accesibilidad. ¿Se puede entrar con una silla de ruedas? ¿Hay espacio para que un adulto se siente junto a un alumno?
  • Instalaciones. ¿Hay enchufes suficientes y conexión de red?

Un entorno SENSEi, por ejemplo, transforma las paredes blancas y el suelo ya existentes: la tecnología queda arriba, en el techo, y no hacen falta obras ni una sala dedicada. El espacio útil se valora conjuntamente en una visita técnica, en función de las experiencias que la escuela quiere ofrecer.

A menudo el primer paso es hacer sitio. En el IC Perlasca de Bareggio, en una escuela de educación infantil, se elimina el 20-30% de los materiales obsoletos y se libera cerca del 40% del espacio antes de añadir nada. El salón se convierte en «un bosque por descubrir».

¿Cómo gestionar la luz natural y la artificial?

La luz es la primera variable que hay que controlar. Una sala que no se puede oscurecer limita mucho las proyecciones y los efectos luminosos.

Oscurecimiento

Las cortinas opacas o los estores enrollables son las soluciones más sencillas. Las directrices inglesas sugieren estores enrollables o cortinas ligeras en lugar de persianas venecianas para reducir contrastes y reflejos. En un aula multisensorial hacen falta cortinas que oscurezcan de verdad y que permanezcan cerradas de forma segura.

Luz artificial

Lo ideal es una luz de base regulable, uniforme y sin parpadeo, a la que se añaden luces de colores controlables. Las mismas directrices aconsejan luz cálida, sin parpadeo, con mandos para la intensidad y el color. Así el docente puede bajar la luz para un momento de calma o avivarla para un juego de movimiento.

Cuidado con los efectos intermitentes

Algunas personas con epilepsia son fotosensibles. Según la Epilepsy Society, las luces que parpadean entre 3 y 30 veces por segundo pueden causar problemas a estas personas. También los patrones claros y oscuros que se mueven rápidamente son un factor de riesgo. Por eso es mejor evitar efectos estroboscópicos y transiciones demasiado rápidas. Profundizamos en el tema en el artículo sobre luces y proyecciones sensoriales.

¿Cómo mejorar la acústica?

Muchas aulas italianas tienen paredes duras y techos altos, que generan eco. En un aula multisensorial, el eco vuelve confusos los sonidos y puede cansar a quien tiene hipersensibilidad auditiva.

Las soluciones más eficaces son sencillas:

  • alfombras y materiales blandos en el suelo;
  • cortinas pesadas, que también ayudan con la luz;
  • paneles fonoabsorbentes en la pared o en el techo, donde sea posible;
  • fieltros bajo sillas y mesas;
  • sonido distribuido por la sala a volumen moderado.

Para intervenciones en el edificio conviene consultar a un técnico en acústica, como sugieren también las directrices inglesas.

¿Qué suelo hace falta?

Depende de lo que se haga en la sala. Una zona de relajación requiere alfombras blandas y cojines. Una zona para el movimiento y para el suelo interactivo requiere, en cambio, una superficie plana, clara, mate y antideslizante.

Muchas escuelas lo resuelven con dos zonas: una parte despejada para los juegos de movimiento y una parte blanda, delimitada, para las pausas. Las alfombras deben estar fijadas o tener bordes que no provoquen tropiezos.

¿Cómo organizar instalaciones y cables?

Los cables a la vista son el primer riesgo que hay que eliminar. El principio es sencillo: ningún cable en el suelo en las zonas por las que se circula.

  • Todo lo que va en el techo debe fijarlo personal técnico cualificado.
  • Los cables discurren por canaletas en la pared o en el techo.
  • Los enchufes que no se usan permanecen protegidos.
  • Las fuentes de alimentación y los mandos quedan fuera del alcance de los niños.

Con un sistema montado en el techo, como SENSEi, el suelo queda libre para jugar. El educador lo guía todo desde una tableta y permanece junto a los niños, en lugar de moverse entre dispositivos y cables.

¿Cómo dividir el espacio en zonas?

Una sala bien organizada se entiende de un vistazo. Las zonas más habituales son tres:

ZonaPara qué sirveQué se vive
Zona activaMovimiento, juegos de grupo, exploraciónParedes y suelo despejados que responden a los gestos
Zona tranquilaPausa, regulación, relajaciónCojines, pufs, luz baja, pocos estímulos
Zona táctilExploración con las manosPaneles y materiales con texturas distintas

La zona tranquila es útil incluso en una sala muy interactiva. Hablamos de ello en el artículo sobre el rincón blando y el rincón de la calma. Para los materiales que se tocan, lea la guía de los paneles sensoriales.

Cuantos menos objetos haya, mejor. Las directrices inglesas recomiendan distribuciones sencillas y sin estorbos para reducir la carga cognitiva. Los materiales que no se usan deben guardarse en contenedores cerrados.

¿Qué normas de seguridad hacen falta?

La seguridad depende del espacio, de los equipos y de cómo se utilizan. Antes de la compra conviene implicar al responsable del servicio de prevención y protección (RSPP) y, para las intervenciones en el edificio, a la entidad propietaria.

Una lista de comprobación mínima:

  • vías de salida despejadas y una puerta que se abra con facilidad;
  • luz de seguridad que el adulto pueda activar siempre;
  • equipos con las certificaciones previstas y las instrucciones del fabricante guardadas;
  • esquinas protegidas y mobiliario estable;
  • ningún objeto pequeño al alcance de los más pequeños;
  • número máximo de personas por turno;
  • un adulto formado siempre presente.

Las proyecciones deben diseñarse de modo que nadie tenga que mirar durante mucho tiempo hacia la fuente de luz. Para los objetos con agua, como el tubo de burbujas, hacen falta precauciones específicas.

¿Cómo organizar el uso del aula?

Un aula bien montada solo funciona si se usa con regularidad. Hacen falta un responsable, un calendario de reservas y un reglamento breve, que se cuelga en la entrada.

También es útil un pequeño ritual de entrada y de salida: quitarse los zapatos, bajar la voz, saludar a la sala. Para muchos niños, la previsibilidad hace que la experiencia sea más tranquila.

La investigación de la que nace SENSEi parte precisamente de contextos reales. La Magic Room nace junto a especialistas y funciona en dos centros terapéuticos italianos. El proyecto MOVES muestra cómo superar los entornos con cableado fijo, dejando a los docentes el control de la experiencia. De ese recorrido nacen más de 40 publicaciones científicas.

¿Qué cambia para la escuela?

Un aula bien montada cambia la forma de estar en la escuela. Los niños encuentran un espacio previsible en el que moverse y regularse; los docentes tienen una herramienta que usan con autonomía, también para las asignaturas; la escuela aprovecha espacios que ya tiene.

Lo demuestra el ICS Leonardo da Vinci de Cornaredo: un aula inmersiva ya existente no se sustituye, sino que se renueva con SENSEi, y los docentes reciben más de 27 modelos de actividad para adaptar a cada asignatura.

¿Por dónde empezar?

El recorrido más sencillo tiene cuatro pasos: visita técnica, elección de la configuración, instalación, formación. Si la escuela debe pasar por los órganos colegiados, nuestro modelo de proyecto ayuda a ponerlo todo por escrito. Para ver cómo es una sala terminada, visite la página La sala mágica.

Preguntas frecuentes

¿Qué tamaño debe tener un aula multisensorial?

No existe una medida única. Lo importante es que haya espacio libre para moverse y una zona tranquila separada. La dimensión útil se valora en la visita técnica.

¿Hacen falta obras de albañilería?

Normalmente no. Un entorno SENSEi utiliza las paredes y el suelo existentes, con la tecnología en el techo. Pueden ser necesarias pequeñas adaptaciones eléctricas o de red.

¿Tienen que ser blancas las paredes?

Para las proyecciones son preferibles superficies claras, lisas y mates. Las paredes de color o brillantes hacen que la imagen sea menos nítida.

¿Cuánto cuesta montar un aula multisensorial?

Depende de la configuración, del espacio y de los servicios incluidos. Contáctenos para una propuesta a medida.

¿Quién debe aprobar el montaje en la escuela?

El proyecto pasa normalmente por los órganos colegiados. Para la seguridad y el edificio hay que implicar al RSPP y a la entidad propietaria.

¿Quiere saber cómo transformar una sala de su escuela? Reserve una demo y organizamos juntos una visita técnica.

Fuentes

Artículos recientes

L'autunno nella stanza immersiva

2026

El otoño en la sala inmersiva

L'estate e il mare nella stanza immersiva (centri estivi)

2026

El verano y el mar en la sala inmersiva (campamentos de verano)

Stanza multisensoriale fai da te: cosa si può fare e cosa no

2026

Sala multisensorial casera: qué se puede hacer y qué no